Detrás del imperio empresarial de Carlos Slim existe una historia familiar marcada por la migración, el comercio y la disciplina financiera. Sus padres, Julián Slim Haddad y Linda Helú Atta, tenían raíces libanesas y llegaron a México a principios del siglo XX, donde comenzaron a construir el patrimonio que décadas después daría origen a una de las fortunas más grandes del mundo.
El padre del empresario, Julián Slim Haddad —cuyo nombre original era Khalil Salim Haddad— nació en Líbano y emigró a México en 1902 cuando tenía apenas 14 años. Su familia decidió enviarlo fuera del entonces Imperio Otomano para evitar que fuera reclutado por el ejército. Llegó primero a Veracruz y posteriormente se estableció en Tampico, Tamaulipas, junto a sus hermanos.
Con el paso de los años, Julián Slim se dedicó al comercio y fundó junto a su hermano José la sociedad mercantil “La Estrella de Oriente”, una tienda de mercería y productos textiles ubicada en el Centro Histórico de la Ciudad de México. El negocio prosperó durante la Revolución Mexicana y permitió a la familia comenzar inversiones en bienes raíces y propiedades comerciales.
Por su parte, Linda Helú Atta, madre de Carlos Slim, nació en Parral, Chihuahua, aunque también provenía de una familia de inmigrantes libaneses. Su padre impulsó una de las primeras imprentas en árabe en México y participó en publicaciones dirigidas a la comunidad libanesa asentada en el país.
Carlos Slim nació en la Ciudad de México el 28 de enero de 1940 y creció en un entorno donde el ahorro, la inversión y la administración financiera eran enseñanzas cotidianas. Su padre le inculcó desde niño la importancia de registrar gastos, invertir y entender los negocios, principios que más tarde aplicaría para construir el conglomerado de empresas que incluye compañías como Grupo Carso y América Móvil.