Mucho antes de consolidarse como uno de los empresarios más poderosos del mundo, Carlos Slim Helú pasó su infancia en dos viviendas ubicadas en la Ciudad de México, inmuebles que todavía conservan gran parte de su aspecto original y que forman parte de la historia personal del magnate mexicano. Aunque hoy su nombre está ligado a empresas como América Móvil, Grupo Carso y Sanborns, sus primeros años transcurrieron en barrios tradicionales de la capital del país, rodeado de disciplina financiera y educación familiar.
La primera casa donde vivió se localiza en la colonia Condesa, específicamente en Avenida México número 51, frente al emblemático Parque México. De acuerdo con diversas biografías y reportes periodísticos, el empresario permaneció ahí hasta aproximadamente los siete años de edad. La vivienda aún destaca por su fachada amarilla, ventanales amplios, reja blanca y un pequeño jardín exterior que se mantiene en buenas condiciones. Muy cerca de ese lugar también cursó el kínder y parte de la primaria en la escuela G. B. de Annes.
Posteriormente, la familia Slim se mudó a otra residencia ubicada en la exclusiva zona de Polanco, en la calle Calderón de la Barca, también marcada con el número 51 y situada frente al Parque Lincoln. La propiedad conserva una apariencia sobria y elegante, con tonos amarillos claros, dos niveles y vegetación cubriendo parte de la fachada. Diversos medios señalan que esta etapa fue importante para el desarrollo del empresario, ya que desde pequeño acompañaba a su padre a negocios y comercios del Centro Histórico de la capital mexicana.
Según la biografía escrita por el periodista Diego Enrique Osorno, el padre del magnate, Julián Slim Haddad, inculcó desde temprana edad hábitos relacionados con la administración del dinero, enseñando a sus hijos a registrar ingresos y gastos en libretas personales. Estas prácticas fueron clave en la formación financiera de quien años después encabezaría importantes corporativos de telecomunicaciones, infraestructura, comercio y construcción en México y otros países.
Actualmente, las casas donde creció Carlos Slim siguen despertando curiosidad entre visitantes y usuarios de redes sociales, quienes consideran que esos inmuebles representan el origen de uno de los hombres más ricos de Latinoamérica. Aunque el empresario mantiene una vida privada discreta y alejada de los excesos públicos, su historia continúa siendo ejemplo de cómo una educación enfocada en el ahorro, la disciplina y los negocios puede influir en la construcción de un imperio financiero internacional.