Un equipo de investigadores logró convertir plantas relacionadas con el tabaco en pequeñas fábricas biológicas capaces de producir compuestos psicodélicos de interés médico. El avance podría ofrecer una alternativa sostenible para obtener estas sustancias, cuya demanda científica crece rápidamente debido a su potencial terapéutico en salud mental.
Cómo lograron que las plantas produjeran psilocibina, DMT y otros compuestos psicodélicos
Científicos del Instituto Weizmann de Ciencias, en Israel, desarrollaron una innovadora estrategia de ingeniería genética utilizando la planta Nicotiana benthamiana, una especie estrechamente relacionada con el tabaco que suele emplearse en investigaciones biotecnológicas. El objetivo era transformar temporalmente estas plantas en sistemas capaces de fabricar moléculas psicodélicas complejas.
Para lograrlo, los investigadores introdujeron nueve genes procedentes de distintos organismos mediante una técnica conocida como agroinfiltración. Este método permite insertar material genético de forma temporal en los tejidos vegetales sin modificar permanentemente el ADN de la planta ni transmitir los cambios a futuras generaciones.
Tras el procedimiento, las plantas comenzaron a producir cinco compuestos de gran interés farmacológico: psilocibina, psilocina, DMT, bufotenina y 5-MeO-DMT. Algunas de estas sustancias son conocidas por encontrarse de forma natural en determinados hongos o especies animales y han despertado un creciente interés científico debido a sus posibles aplicaciones en psiquiatría.
Aunque las cantidades obtenidas todavía son reducidas y el sistema permanece en fase experimental, los resultados demuestran que las plantas pueden actuar como plataformas biológicas para fabricar moléculas complejas que normalmente son difíciles de obtener mediante métodos tradicionales.
Una posible fuente sostenible para futuras terapias contra depresión, adicción y estrés postraumático

El avance llega en un momento en que la investigación médica sobre psicodélicos está creciendo rápidamente en numerosos países. Diversos estudios clínicos han explorado el potencial de estas sustancias para tratar trastornos como la depresión resistente, el trastorno de estrés postraumático, la ansiedad asociada a enfermedades graves y algunas formas de adicción.
Sin embargo, el aumento de la demanda científica plantea desafíos para las fuentes naturales de estos compuestos. Algunas especies de hongos y animales utilizados para obtener determinadas moléculas enfrentan presiones relacionadas con la pérdida de hábitat y la sobreexplotación. Por ello, los investigadores buscan alternativas más sostenibles y controladas.
La utilización de cultivos agrícolas en invernaderos podría ofrecer una solución ecológica y escalable. Las plantas modificadas funcionarían como biofábricas capaces de producir ingredientes farmacéuticos sin depender de la recolección intensiva de organismos silvestres. Además, la naturaleza temporal de la modificación genética proporciona un mayor control sobre el proceso productivo.
Los científicos destacan que todavía será necesario optimizar los rendimientos y realizar investigaciones adicionales antes de considerar aplicaciones comerciales o médicas a gran escala. No obstante, la prueba de concepto demuestra que la agricultura biotecnológica podría desempeñar un papel importante en el suministro futuro de compuestos utilizados en terapias innovadoras para la salud mental.
La creación de plantas capaces de producir compuestos psicodélicos representa un importante avance biotecnológico. Aunque la investigación se encuentra en etapas tempranas, el trabajo demuestra que los cultivos podrían convertirse en una fuente sostenible y controlada para abastecer futuras terapias destinadas al tratamiento de diversos trastornos neurológicos y psiquiátricos.
Referenciaa:
- Science Advance/Complete biosynthesis of psychedelic tryptamines from three kingdoms in plants. Link