El Gobierno de China anunció nuevas restricciones para exportar a México, Estados Unidos y Canadá sustancias químicas utilizadas en la fabricación de drogas sintéticas como el fentanilo. Las autoridades chinas confirmaron que tres compuestos fueron añadidos a su lista oficial de precursores controlados, por lo que ahora las empresas deberán obtener permisos especiales y licencias gubernamentales para comercializarlos hacia Norteamérica.
La medida fue dada a conocer por el Ministerio de Comercio chino y por la Comisión Nacional de Control de Narcóticos, organismo que además alertó sobre otras ocho sustancias químicas que podrían ser utilizadas para producir drogas sintéticas. El gobierno de Xi Jinping ordenó a fabricantes, exportadores y empresas relacionadas cumplir estrictamente con las leyes nacionales e internacionales para evitar el tráfico ilegal de estos compuestos.
Las nuevas restricciones llegan apenas una semana después de la reunión entre el presidente chino Xi Jinping y el mandatario estadounidense Donald Trump en Pekín, donde uno de los principales temas fue el combate al narcotráfico y el flujo de precursores químicos relacionados con el fentanilo. Washington ha acusado durante años a China de no frenar suficientemente la salida de sustancias utilizadas por grupos criminales para fabricar opioides sintéticos.
De acuerdo con reportes internacionales, China es uno de los principales proveedores mundiales de químicos empleados para elaborar fentanilo, droga vinculada a la grave crisis de sobredosis en Estados Unidos. En 2025, la administración estadounidense incluso impuso aranceles relacionados con el tráfico de fentanilo contra productos chinos, aunque posteriormente la Corte Suprema estadounidense anuló esas medidas.
Analistas consideran que este endurecimiento busca reducir la presión diplomática entre ambas potencias y limitar el acceso de organizaciones criminales a sustancias clave para fabricar narcóticos. Sin embargo, especialistas también advierten que los cárteles suelen modificar fórmulas químicas y encontrar nuevas rutas de suministro para mantener la producción de drogas sintéticas, por lo que el impacto real de las restricciones todavía está por verse.